| LA
SUCESORA DE MARTINA
El proyecto que su madre le diseñó
explica por qué Martina Hingis se transformó en la número
2 del mundo. Ahora, con sólo 16 años, amenaza a Steffi Graf
y aspira a sobrepasar los triunfos de la Navratilova.
Por más sorprendente que pueda parecer
la consagración internacional de una tenista de sólo 16 años,
en el caso de Martina Hingis, su éxito es la consecuencia lógica
de un trabajo planificado casi desde su nacimiento, tendiente a convertirla
en la número uno del deporte blanco. De hecho, su madre escogió
su nombre en virtud de la inmensa admiración que sentía por
la campeona Martina Navratilova, que había sido su compañera
en las categorías juveniles de la ex Checoslovaquia antes de emprender
su triunfal carrera y nacionalizarse estadounidense.
Melanie, la madre de la actual número dos
del ranking de la WTA y reciente ganadora de los abiertos de Australia
y Tokio, no pudo cumplir ninguna de sus más grandes aspiraciones:
ser tenista profesional y abandonar el régimen que imperaba en su
país.
Además, su esposo era un importante hombre
del Partido Comunista y no estaba dispuesto a dejar su patria. Pero el
30 de septiembre de 1980, al dar a luz en la ciudad de Kosice a Martina
Hinkrova -su apellido verdadero antes de occidentalizarse como Hingis-
Melanie encontró la llave para realizar sus proyectos.
Cuando Martina tenía sólo tres años,
comenzó a enseñarle a jugar tenis, y a los cinco ya estaba
ganando su primer campeonato infantil, compitiendo contra niñas
de hasta 10 años. Melanie, luego de haberse separado, en 1987 se
casó con un suizo experto en computación, Andreas Zogg, y
emigró de su país natal junto a su hija a la ciudad de Trübbach.
Así, con siete años, Martina Hingis
comenzó a jugar por su nueva nación, pero no obtendría
triunfos importantes sino hasta 1993 cuando ganó la versión
juvenil del abierto de Francia, convirtiéndose de paso en la tenista
más joven de la historia en adjudicarse un torneo Grand Slam de
categorías menores, con 12 años. Además, llegó
a cuartos de final en la competencia de dobles del mismo torneo y fue semifinalista
de los individuales en Wimbledon.
Siempre con su madre como entrenadora, y practicando
en la cancha construida especialmente para tales efectos en la espectacular
residencia de los Zogg, en Trübbach, Martina comenzó a prepararse
para su nuevo gran desafío: ingresar al tenis profesional y ratificar
su gran campaña a nivel juvenil. En marzo de 1994 ingresó
al circuito de la WTA ranqueada en el lugar 399, pero no debutó
como profesional hasta octubre del mismo año, y en junio de 1995
ya se encontraba entre las 20 mejores tenistas del mundo. En ese instante,
ya había firmado un contrato de US$ 1 millón con la empresa
IMG, que compró sus derechos de representación hasta que
cumpla los 18 años.
De a poco la afición tenística de
todo el mundo comenzó a apuntar su mirada hacia la Hingis, que se
convirtió en el símbolo de una generación de recambio
que incluye a la croata Iva Majoli, la estadounidense Lindsay Davenport,
y la alemana Anke Huber, todas dispuestas a pelear por los primeros puestos
del ranking mundial ante una Steffi Graf gastada por los problemas judiciales
de su padre y una Mónica Seles, que no ha podido recuperar el nivel
que exhibía antes de la puñalada en la espalda que le brindara
el fanático alemán, Günter Parche, en 1993.
Por el momento, la Hingis ha disputado cuatro
encuentros con la Graf, que la derrotó en el abierto de Francia
y en la final del campeonato mundial femenino. Los triunfos que ostenta
la jugadora de 16 años sobre la actual número uno corresponden
al abierto de Italia y a la final del abierto de Tokio, que finalizó
el 2 de febrero con la deserción de la Graf por lesión. Por
eso Tokio aparecía como una instancia especial para ver un duelo
de generaciones, entre una tenista que ya lo ha ganado todo y, otra que
se encumbra al más alto nivel con sólo 16 años y compartiendo
su dedicación por la raqueta con sus horas de cabalgata, su admiración
por el cantante Jon Bon Jovi, y las horas de tutoría particular
que reemplazan su educación escolar.
La tenista irreverente
La aparición de Martina Hingis en la cumbre
del tenis femenino mundial, está acompañada de un especial
tono en sus declaraciones, muy propio de su juventud. El siguiente es un
estracto de una entrevista recientemente publicada por la revista alemana
Spiegel:
- "Casi siempre en el tenis hay un duelo
arriba, a la vista, que ahora bien podría llamarse Graf v/s Hingis.
Yo entreno hace 14 años para ser la número 1 y, honestamente,
no hay razones para que no funcione".
- "Tengo un gran respeto por los éxitos
de Steffi Graf, pero el futuro más bien me pertenece a mí
que a ella. Sus rodillas y su espalda tambalean. Su revés también
es atacable, y quien la enfrenta con confianza e intenta arrastrarla por
la cancha tiene verdaderas posibilidades de ganar".
- "Yo creo que Mónica Seles le quiso enseñar
a todo el mundo, después que sufrió el atentado, que volvería.
Pero entonces perdió unas cuantas veces y se le fue la motivación.
Alguna vez fue una jugadora de temer, pero ese rendimiento ya no lo tiene
porque tiene unos cuantos kilos de más. El juego se ha vuelto más
rápido, y hacer correr a Mónica no es tan difícil".
- "Conchita Martínez y Arantxa Sánchez
son muy buenas, pero se están poniendo viejas. La Sánchez
está jugando un poco más lento.
Contra su derecho uno puede hacer mucho y no tiene
ningún golpe ganador. Contra Conchita, hasta ahora, yo siempre he
perdido, pero Anke Huber ya la venció y ahora soy yo la que debería
lograrlo".
- "Yo soy cómoda, aunque siempre quiero
hacer algo más grande.
Cuando estoy sentada en mi caballo tampoco me
gusta simplemente dar vueltas por ahí, sino saltar vallas desafiantes.
Lo que ocurre es que el trabajo que se necesita para esto me molesta. Ganar
es increíble, pero empezar es muy duro".
- "Con mi madre somos un equipo, yo le tengo confianza
y hemos logrado avanzar mucho. Además, en alguna parte, muy adentro
mío, también tengo el impulso de ser la mejor. Si fuera contra
mi voluntad, no funcionaría absolutamente nada".
- "A veces juego una hora y media, dos horas de
tenis al día, cabalgo siempre que se pueda, y además todos
los días algo extra, como patinar, esquiar, hacer aeróbica,
estirar mis músculos... y desde hace un año también
boxeo, pero no contra personas, eso es brutal y no me gusta. Sólo
entreno con la cuerda y contra los sacos de arena, eso me hace más
rápida y más fuerte".
- "Con mi madre somos amigas y hablamos de todo.
La diferencia también hacia Steffi o Mónica es que yo me
rebelé antes y a algunos torneos pronto viajaré sola".
- "Yo hago muchas y muy distintas formas de deporte.
Mi vida es bella. Yo puedo correr por la Acrópolis y no tengo que
esperar que en los libros del colegio me toque estudiar la Acrópolis.
Cuando se puede, viajamos a torneos en países en los que nunca he
estado y en todas partes puedo andar a caballo. Tengo una atracción
mágica por ir de compras, no me da ninguna sensación de sufrimiento".
- "No es tan malo ser famosa y ser reconocida
en el restaurante de Planet Hollywood por los comensales. Es bonito y me
llena de orgullo, cuando ya no quiera más, simplemente pararé
porque no me quiero destruir. Eso lo puedo prometer".
- "Mi madre siempre dice: "sólo los torpes
se caen". Siempre fui cuidadosa, pero el deporte me ha hecho más
valiente y con más autoconfianza. Cuando salgo a la cancha me alegro
de que hayan más de 10 mil personas, pero miedo no tengo. Tal vez
pierda, pero no voy a quedar en ridículo nunca, porque sé
que algo puedo hacer".
- "De aspecto físico, Boris Becker no me
gusta tanto. Los colorines no me gustan mucho, pero en la cancha él
es muy bueno".
- "Steffi siempre está estresada y en movimiento,
siempre tiene que hacer algo, no tenemos contacto porque siempre se cambia
rápidamente de ropa, gana rápido, se ducha rápido,
desaparece rápido".
- "Estaré tantos años con mis colegas
que no me quiero ganar una pelea o una enemistad con ellas. Quiero contacto,
estar sentada con las otras niñas en la tribuna y discutir quién
es el hombre más lindo del torneo. ¿Quién es? Marck
Philipoussis, el australiano. Me gustan esos tipos morenos".
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| Por el momento, la Hingis ha disputado cuatro encuentros
con la Graf, que la derrotó en el abierto de Francia y en la final
del campeonato mundial femenino.
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