Motu en lengua rapa-nui significa "islote".
El Motu Kao Kao es ese colmillo de piedra que se alza frente a Orongo, a medio
camino entre la isla y los Motu Iti y Motu Nui, que son los islotes a donde cada año iban
los antiguos rapanui a buscar el primer huevo del manutara.
Conoci al Motu Kao Kao primero en el mar. Otro dia subiria al volcan
Rano Kau y lo admiraría desde lo alto, al borde de un acantilado de 250 mts. El Motu es
tan impresionante desde las alturas como desde las profundidades.
El Motu Kao Kao se levanta sobre un fondo de arena dorada a
unos 60 mts de profundidad, y sigue por otros 20 ó 30 mts sobre el agua hacia el cielo.
Como está ubicado en un vértice de la isla, es una zona de corrientes fuertes. El único
modo seguro de bucearlo es ubicarse a la sombra de las corrientes.
Por precaución hicimos el buceo tomados todos de una cuerda.
Dejamos una punta amarrada al bote y la otra la llevaba Ramón. Pense que tal vez era un
poco exagerado, porque el agua parecia estar muy tranquila mientras descendiamos. Después
sabriamos de los problemas que había tenido el grupo de Mike Rapu en este mismo sitio por
no tomar las mismas precauciones. A la sombra del Motu no se siente la corriente; el
problema es que de pronto uno se puede salir de la zona segura y terminar en mar abierto.
Ya tendriamos oportunidad de comprobarlo de vuelta al bote.
Ramón nos habia explicado el itinerario: bajamos hasta una
plataforma entre los 30 y 40 mts, cuidando de no salirnos de ella y luego volvemos. Jamás
supe de dicha plataforma; sólo vi esta flecha de piedra lisa hipnotizante naciendo de la
arena, camino al cielo.
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| El Motu Kao Kao, visto desde
Orongo. Al fondo, los Motu Iti y Motu Nui, a donde se iba a buscar el primer huevo del
Manutara |
Nada más comenzar la inmersión me senti el ser más
pequeño de la creación. De espaldas contra la piedra, podía ver hasta el infinito, y
éste era azul, azul profundo. Abajo, muy, muy abajo, la arena amarilla brillaba como un
sol en las profundidades. Y por todas partes, cardumenes impresionantes de pargos y
cojinudas. Deje de pensar. Sólo me tome de la cuerda y me deje que guiaran mi cuerpo
mientras mi mente se perdía y expandia por todo ese azul. Cuando sali del trance, di una
mirada a la consola y comprobe con asombro que estabamos a 40 mts de profundidad. Dios!,
todo era tan luminoso y transparente, y el fondo de arena limpio y desnudo nos llamaba
como sirenas: "ven, vengan".
Entonces iniciamos la vuelta. Y esta vez nos pilló la corriente.
Llegando a la superficie, solte el regulador y pase al snorkel. El agua estaba revuelta y
trague una buena cantidad. Tuve un momento de pánico real, de miedo puro por mi vida, de
no sentirme capaz. "No están las cosas como para snorkel", me dije;
todavía tenía suficiente aire para la vuelta, asi que decidi que era más seguro usar el
regulador. Cambiar de regulador a snorkel y de vuelta al regulador es operación que
realizada en forma automática implica usar ambas manos. Antes de que me diera cuenta, ya
me había soltado de la cuerda y estaba detrás de todo el grupo. Trate de tomarme del
chaleco de Ximena, pero no logre hacer un buen agarre, y luego pense que si ella tenía
que cargar conmigo, ibamos a terminar ambos soltados de la cuerda. Mientras pateaba con
fuerza, veo que viene pasando mi hija, arrastrada por la corriente. La alcanzo a tomar de
la mano y los dos por fin logramos llegar de vuelta al bote.
Pasaron muchas cosas en ese Motu Kao Kao por primera vez. Ahi
comprendi que hay sitios reservados para una minoria. Senti que el Motu me había acogido
y me había probado. Le agradeci que me hubiera considerado digno de él. Nunca más
volvere a ser el mismo.
Fin