Tiburón Una semana en Isla de Pascua

Buzo

 

Andrés Griñó Brandt

Los tiburones, la bestia más bella de todo el oceano ...

Tiburón, tiburón!!!

Moai en Rano Raraku

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Isla de Pascua
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Tiburón, Tiburón!
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Consejos para el buceo con tiburones

Referencias
Buceo  Aventura
Revista Inmerso
Tienda Aire Libre

Isla de Pascua
Lan Chile
Turismo Cocha
Tiempo en Chile
Buceo en Chile

Caza submarina
Subacuav


Asoc. Pesca Submarina de Barcelona

Diego Bezares


Club Madrid de Pesca Submarina


Pesca Submarina en Castellano


La Web de Pesca Submarina

Mientras esperabamos en la caleta para salir en nuestro primer buceo, se nos ocurrio preguntarle a Michell Garcia por un comentario suyo en una presentación que había hecho en Santiago, acerca de que había visto tiburones grises "sólo dos veces" en la isla. "Sólo dos veces buceando con aire", nos aclaró. Luego nos explicó: "cuando estás cazando es casi seguro que siempre llegan". ¿Y qué se hace entonces?, preguntamos un poco preocupados. "Tomas tus cosas y te vas a otro lado, antes de que se insolenten demasiado", contestó con una sonrisa.
Video captura de un tiburón gris

Tiburón gris en Isla de Pascua (video captura)
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Ese día buceamos en el Motu Tau Tara sin sobresaltos. A la mañana siguiente, cuando ibamos a bucear al sitio conocido como "el jardin", el grupo de Mike Rapu, que venía de vuelta de ese mismo sitio, nos avisó que habían visto dos tiburones en él.

Nuestro viaje de ida transcurrio en un ambiente tenso, mientras Ramón se dedicaba a gastarnos bromas a todos y a tararear el tema de la película Tiburón. Yo, por mi parte, iba tratando de resolver una contradicción vital, ya que bucear con tiburones era uno de mis metas, pero llegado el momento de la verdad comenzaba a preguntar para qué diablos lo hacia, y si no sería mejor dedicarme a algo más relajdo.

El jardín es un sitio formado por rios de lava congelada en formas caprichosas, con un pico que termina a 6 mts bajo el agua. Ahi fue que amarramos el bote e iniciamos el descendo. Desde ese pico, nos dejamos ir en caida libre hasta el fondo, a unos 20 mts de profundidad.

Ibamos los seis por el paisaje volcanico, cuando veo que mis compañeros se han quedado detenidos bajo un arco de lava que formaba un paso de unos 4 mts. de largo. Tuve un palpito inquietante cuando vi a Mery volverse hacia mi y colocarse la mano vertical sobre la cabeza, simulando una aleta caudal. Me meti bajo el arco para mirar aquello que los había detenido, y claro, al otro lado había un tiburón. Estaba como a unos 20 mts, y debia medir casi dos metros de largo. En algun momento viró hacia nosotros y comenzó a acercarse. Estime prudente buscar refugio bajo el arco, tratando de nadar marcha atrás con la mayor dignidad posible y tratando de no mostrar temor, para no asustar a mi hija Paulina, que me seguia. Era una cosa díficil de lograr, asi que finalmente opte por quedarme donde estaba y esperar lo mejor.

El tiburón simplemente nos ignoró y se marchó, desapareciendo en el azul lejano. Nosotros esperamos un minuto por produncia, y luego salimos del arco nadando en la formación más apretada que nunca se vio, mirando con recelo para todos lados, listos para volver a refugiarnos bajo el arco. En realidad, eso nos iba a servir de bien poco, porque cuando a los tiburones les da por cazar, pueden meter su cabeza en agujeros realmente pequeños.

Ramón filmando en el jardin

Ramón filmando

Esa fue para todos nuestra primera vez con un tiburón; incluso para Ramón y Mery, que ya habían viajado varias veces a la isla. De vuelta al bote la relajación fue total. A medida que recapitulabamos nuestras emociones nos dimos cuenta de que una vez no era suficiente, y que deseabamos repetir la experiencia. Estabamos rebosando de adrenalina y exitados, mientras Ximena se esforzaba por hacernos ver que no podiamos tomarnos a la ligera a los tiburones. No es que ella tuviera miedo, era simplemente que vivio años en Australia, donde casi cualquier cosa es venenosa, urticante o peligrosa en muchas formas, y en donde los tiburones si son cosa seria.

Esa no sería la única vez con los tiburones, por suerte. Días después ibamos a Omohi, y nuevamente el grupo de Mike venía del mismo lugar y con la misma noticia: "Dos tiburones. Uno de ellos se acercó mientras haciamos la parada de seguridad. Uno de los buzos sacó su cuchillo de puro susto, pero la cosa no pasó a mayores".

Esta vez, Ramón estuvo callado durante el viaje, cosa que me preocupó muchisimo. Tomé un tubo de acero de un metro de largo, con un garfio en la punta, que se usa para subir los peces grandes a la lancha. "¿Lo llevo?" le pregunte a Ramón. "Claro, llevemoslo mejor" me contestó, con lo que mi preocupación aumentó al doble.

Mike había dejado una boya amarrada al coral para señalarnos el punto de descenso. La corriente estaba fuerte, y el descenso fue díficil, ya que cometidos el error de intentar llegar a la cuerda para bajar por ella, en lugar de bajar directamente y luego agruparnos en el fondo.

Esta vez ibamos a filmar y tomar algunas fotos con la bandera de Buceo Aventura desplegada en el fondo, a 34 mts. Apenas habíamos terminado de hacerlo cuando aparecen dos tiburones pequeños, de 1.2 mts aproximadamente. Esta vez si estaban cerca, a unos 8 mts., pero la emoción fue otra. Primero, el anticlimax: ya no se veian tan amenazadores ni temibles. Después, la admiración pura por las bestias más bellas del mar. Ahi estaban, casi al alcance de la mano, casi nuestros; no tiburones semi-domesticados que repiten tres veces al día el mismo show para turistas, no tiburones que otro nos hubiera atraido. Nada de eso, los habiamos encontrados nosotros (o ellos nos habían encontrado) sin intermediarios de ninguna clase.

El primero nos observó durante unos segundos y luego parecio seguir su camino. Me eleve un par de metros para poder seguirlo con la mirada mientras se perdia entre los corales. El muy astuto repitió lo que los expertos mencionan como su táctica usual: hizó un semicirculo para volver a aparecer detrás nuestro. Como todos estaban ahora mirando al segundo tiburón, nadie más se dio cuenta. Ninguno de los dos parecio tener mayor interés en nosotros, y se perdieron tranquilamente.

Buzón

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