El singular castillo de Almeida, situado en pleno corazón de la capital de Tenerife, ocupa un solar de rancia tradición artillera pues ya desde el siglo XVII se encontraban asentadas en él varias baterías destinadas a defender a los tinerfeños de las apetencias de las armadas extranjeras y de los ataques de los piratas franceses e ingleses. El lugar donde se alza la fortificación era conocido como "Huerta de los Melones", en la margen derecha del desaparecido barranco de Almeida, al norte de Santa Cruz.

El frustrado ataque de la escuadra del contraalmirante Nelson a la Plaza, en 1797, fué causa importante para llegar a la decisión de construir un complejo fortificado en el dominante lugar de la "Huerta de los Melones", al que se da el nombre de Almeida. Nelson, al desembarcar en las inmediaciones de Valle Seco y tratar de apoderarse de la ciudad de Santa Cruz por su parte norte, puso al descubierto que la ciudad carecía de fortalezas que la protegieran de un ataque terrestre.

Cañón "Tigre".

Problemas administrativos relacionados con un considerable número de expropiaciones que había que llevar a cabo para adquirir el citado solar, retrasaron hasta 1859 el inicio de la construcción del complejo defensivo deseado, en el que destacaba el castillo o fuerte de Almeida. El proyecto fue debido al Coronel de Ingenieros Don Sebastián Clavijo y el fuerte se terminó en 1884, fecha en la que los avances técnicos en materia de cañones hicieron inútil la obra para los fines propuestos. La realidad fue que todo el armamento se redujo a los 21 cañones de bronce con los que se artilló su azotea, para disparar las salvas de ordenanza.

Durante más de un siglo, el acuartelamiento de Almeida, en el santacrucero y popular barrio de El Toscal, ha constituido el corazón de la Artillería tinerfeña. Hoy su castillo se ha convertido en el Museo Militar Regional de Canarias, inaugurado oficialmente el 25 de julio de 1988.

Hasta los inicios de 1987, la planta alta del Castillo estuvo dedicada para alojamiento de la tropa. Un acontecimiento cultural singular, las III Jornadas de Artillería en Indias, constituyó el acicate preciso para llevar a cabo un proyecto acariciado desde años atrás por el entonces Coronel Jefe del Regimiento, que no era otro sino el de convertir el castillo de Almeida en un Museo Militar. A ésto se unió la buena disposición encontrada en el Museo del Ejército, dispuesto a facilitar los primeros fondos, y en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para ceder en depósito armas, cuadros y otros objetos relacionados con la historia militar de las islas , especialmente el cañón "Tigre", uno de cuyos disparos hirió gravemente al contraalmirante Nelson.

Bandera Coronela de las Milicias.

La apertura extraoficial del Museo se realizó con motivo del acto inaugural de las Jornadas de Artillería citadas. Constituyó una agradable sorpresa para las primeras Autoridades regionales, civiles y militares,asistentes al acto. En apenas unos meses se había hecho realidad un museo militar digno, con muy pocos medios y con una gran fe e ilusión por parte de los que trabajaron en su realización.

Desde entonces sus puertas permanecen abiertas al público; grupos de estudiantes y y de soldados son asiduos visitantes, junto a ellos naturales de las islas y turistas nacionales y extranjeros. Todos viven durante un par de horas retazos de la historia de España y disfrutan del encanto que todo el museo proporciona.

Y antes de finalizar esta presentación del Fuerte de Almeida, una mención especial para el Regimiento de Artillería de Tenerife: Sin el trabajo, la competencia y la ilusión de sus cuadros de mando no hubiera sido posible el Museo Militar Regional. Ellos y los que les antecedieron han mantenido contra viento y marea el acuartelamiento de Almeida en magníficas condiciones. Finalmente, otra mención para un numeroso grupo de artilleros destinados en el Regimiento que contribuyeron eficazmente a la restauración del Fuerte.

Desde esta página queremos saludar a todos nuestros visitantes, deseandoles un feliz recorrido por el Museo y rogando disculpen las deficiencias que puedan observar.

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